:: Palabras e Imagenes ::
Poesia con alma y letras de fuego…

:: Caminante ::

La noche y una ciudad aparte.

Las calles iluminadas con la tenue luz amarilla, el tráfico ya no es intenso y puede escuchar sus pasos. Camina a un ritmo lento, – paso a paso, hoy no hay prisa – mientras a su lado pasa un autobús de la linea que necesitaba tomar hace un momento. Hoy es el retorno a esa ciudad donde vivió una gran historia, sus maletas en el hotel y simplemente volvió a aquella gran avenida que una ves lo vio llorar.

Camina sobre el asfalto,hoy hace frío y saca sus guantes de invierno. – semáforo peatonal en rojo – De su bolso negro que cruza sobre su pecho, saca una cajetilla de cigarrillos para encender uno, el humo y su aroma ya vuelan sobre la noche oscura que hoy lo acompaña en esta travesia, es simplemente un viaje sin destino.

Sabe que ella esta por ahí, y quizás unas horas antes haya usado el mismo camino. Una calada al cigarrillo que se enreda en los guantes de lana mientras ello, y caminando razona sobre esto: En esta calle hay pasos, y quizás pueden ser los de ella. No lo hace feliz, no le provoca tristeza, es simplemente nostalgia porque un día fueron caminos que recorrieron juntos.

Ya esta cerca – puede sentirlo – sabe que al llegar al final del jardín, esta muy próximo a la hora cero.

Avanza a su lado una patrulla que al verlo enciende sus luces. Levanta su rostro y vuelve a ver a la oficial que conduce el coche; ella lo analiza en ese instante, pero puede mas la tristeza que embarga los ojos del caminante que el deber de requerirlo por considerarlo sospechoso. Continua su camino girando en la próxima rotonda – la ultima – hasta perderse de vista completamente. Los pasos continúan y se vuelve a encender otro cigarrillo. Hay ganas de un café esta noche pero hoy no sera posible, hay que seguir el ritmo del camino, el ritmo de sus latidos.

Ya no es poeta, ya no es amante, es simplemente un alma en pena que se quedo con el adjetivo de caminante. Las endorfinas del ejercicio no son suficientes para levantar su espíritu. -un paso a la vez, manteniendo el ritmo – y esta pequeña proeza, que es mitad homenaje y mitad silencio; es el recuerdo de días mas felices, de calles distintas y soleadas, de subir montañas y recorrer bulevares, de hacer el amor por las mañanas en el vehículo mientras los caminantes paseaban por el lugar. Es el recuerdo por las noches mientras caminaba, – mientras intentaba ser el mejor hombre del mundo – sueños locos de adolescentes se dice a si mismo.

Hoy no es su ciudad, ni sus calles con sus bulevares. Hoy es aquella metrópoli – la primera con sello en su pasaporte – y es ese gran bulevar donde vivió un gran amor. Puede sentir el peso en su bolso, como siente el peso en el alma de haberla perdido. Aquí no hizo el amor en las calles de esta ciudad ajena, aquí tomo de la mano al amor de su vida mientras luchaban por salir adelante. Por estas calles camino para pasar buscándola por el trabajo y regresar juntos a aquella habitación que era su hogar. Aqui soño que serian felices eternamente, pero nada es eterno en este mundo.

Llega al final del camino. Busca una banca bajo la oscuridad que brinda el árbol inmenso. Frente a el esta el portón del Jardín, la luz amarilla de los faroles no lo alcanzan y los edificios aledaños están en silencio – en invierno todo esta en silencio – piensa en todos y sabe que es egoísta, pero no hay remedio. Saca un cigarrillo de su bolso negro y lo enciende – le tiemblan las manos – a su mente llegan imágenes de ella, imágenes de su historia y ya su mano derecha vuelve a ingresar al bolso. Se recuesta sobre el respaldar de la banca mientras aspira una bocanada de humo. Cierra los ojos y le viene la frase que lo acompaña todo este tiempo: “He sido tan feliz contigo”

Hay una CZ en su bolsa – era de un amigo – no piensa y se queda con la sonrisa de ella mientras sube su mano, el cigarrillo ha acabado en el suelo mientras ello. Sabe que ha amado, y que vivió al máximo todo lo que la vida le dio – suelta el seguro, sonando un click en la noche – no hay excusas para quedarse y ni razones que nadie entienda. Y es la imagen de ella que le sonríe y el que le repite en el silencio de la noche: “He sido tan feliz contigo”, como sus canciones, como sus rutinas, como sus noches.

Un resplandor, un estruendo, la noche le abraza mientras cae en el silencio. Ya no hay mas aire para el, se lo dejo a la vida que no quiso seguir viviendo.

Una nota en su bolso – sin membretes ni dedicatorias – simplemente un acto de honor para aquella mujer que logro sacarlo de sacarlo de su silencio, y en memoria a esa época maravillosa le dice: “He sido tan feliz contigo”.

– Hoy no te juzgo caminante, simplemente sigo mi camino….

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Una respuesta to “:: Caminante ::”

  1. Que maravilla de texto poéticamente escrito, me gustan tus letras…
    Beso y flores


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